¿Qué, pues, haré a Jesús, llamado el Cristo?

(τ ουν ποιησω Ιησουν τον λεγομενον Χριστον;). Habían preguntado por Barrabás bajo la tutela del Sanedrín, pero Pilato insistía en el problema de Jesús con la vaga esperanza de que también pudieran preguntar por Jesús. Pero habían aprendido la lección. Algunas de las mismas personas que gritaron "Hosannah" en la mañana del domingo de la Entrada Triunfal ahora gritan ¡Que sea crucificado!

(σταυρωθητω). La marea ahora se ha vuelto contra Jesús, el héroe del domingo, ahora el criminal condenado del viernes. Tal es el favor popular. Pero todo el tiempo Pilato está eludiendo su propia responsabilidad temible y tratando de ocultar su propia debilidad e injusticia detrás del clamor y el prejuicio popular.

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