Yo (1) te mando, por tanto, delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a vivos y muertos en su aparición y en su reino;

(1) La principal y principal de todas las amonestaciones, por lo que se propone con el más ferviente cargo, es ésta: que la palabra de Dios se explica y se expone con cierta santa exhortación urgente, según lo requiera la necesidad; pero de tal manera que se establece una base buena y verdadera de la doctrina, y la vehemencia se templa con toda santa mansedumbre.

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