(8) Y lo crucificaron, y repartieron sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliera lo que había dicho el profeta: Repartieron entre ellos mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes.

(8) Ha sido hecho maldición, para que en él seamos bienaventurados; sus vestiduras le han sido quitadas para enriquecernos con su desnudez.

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