• Hechos 26:6

    Y ahora soy sometido a juicio por la esperanza de la promesa que Dios hizo a nuestros padres,

  • Hechos 26:7

    promesa que esperan alcanzar nuestras doce tribus sirviendo constantemente día y noche. ¡Por la misma esperanza soy acusado por los judíos, oh rey!

  • Hechos 26:8

    ¿Por qué se juzga increíble entre ustedes que Dios resucite a los muertos?

  • Hechos 26:9

    »Pues yo, a la verdad, había pensado que debía hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret;

  • Hechos 26:10

    y esto hice en Jerusalén. Habiendo recibido autorización de los principales sacerdotes, yo encerré en cárceles a muchos de los santos; y cuando les mataban, yo di mi voto contra ellos.

  • Hechos 26:11

    Muchas veces, castigándoles en todas las sinagogas, procuraba obligarles a blasfemar; y enfurecido en extremo contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.

  • Hechos 26:12

    »En esto estaba ocupado cuando iba a Damasco con autorización y comisión de los principales sacerdotes.

  • Hechos 26:13

    En el camino a mediodía, oh rey, vi que desde el cielo una luz, más resplandeciente que el sol, alumbró alrededor de mí y de los que viajaban conmigo.

  • Hechos 26:14

    Habiendo caído todos nosotros a tierra, oí una voz que me decía en lengua hebrea: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¡Dura cosa te es dar coces contra el aguijón!”.

  • Hechos 26:15

    Entonces yo dije: “¿Quién eres, Señor?”. Y el Señor dijo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

  • Hechos 26:16

    Pero levántate y ponte sobre tus pies, porque te he aparecido para esto: para constituirte en ministro y testigo de las cosas que has visto de mí y de aquellas en que apareceré a ti.

  • Hechos 26:17

    Yo te libraré del pueblo y de los gentiles, a los cuales ahora yo te envío

  • Hechos 26:18

    para abrir sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, para que reciban perdón de pecados y una herencia entre los santificados por la fe en mí”.

  • Hechos 26:19

    »Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial.

  • Hechos 26:20

    Más bien, primeramente a los que estaban en Damasco, y en Jerusalén y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, les he proclamado que se arrepientan y se conviertan a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

  • Hechos 26:21

    »A causa de esto, los judíos me prendieron en el templo e intentaron matarme.

  • Hechos 26:22

    Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, me he mantenido firme hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, sin decir nada ajeno a las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder:

  • Hechos 26:23

    que el Cristo había de padecer, y que por ser el primero de la resurrección de los muertos, había de anunciar luz al pueblo y a los gentiles.

  • Hechos 26:24

    Mientras él decía estas cosas en su defensa, Festo le dijo a gran voz: — ¡Estás loco, Pablo! ¡Las muchas letras te vuelven loco!

  • Hechos 26:25

    Pero Pablo dijo: — No estoy loco, oh excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura.

  • Hechos 26:26

    Pues el rey, delante de quien también hablo confiadamente, entiende de estas cosas. Porque estoy convencido de que nada de esto le es oculto, pues esto no ha ocurrido en algún rincón.

  • Hechos 26:27

    ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? ¡Yo sé que crees!

  • Hechos 26:28

    Entonces Agripa dijo a Pablo: — ¡Por poco me persuades a ser cristiano!

  • Hechos 26:29

    Y Pablo dijo: — ¡Quisiera Dios que, por poco o por mucho, no solamente tú sino también todos los que hoy me escuchan fueran hechos como yo, salvo estas cadenas!

  • Hechos 26:30

    Entonces se levantaron el rey, el procurador, Berenice y los que se habían sentado con ellos.

  • Hechos 26:31

    Y después de retirarse aparte, hablaban los unos con los otros diciendo: — Este hombre no hace ninguna cosa digna de muerte ni de prisión.

  • Hechos 26:32

    Y Agripa dijo a Festo: — Este hombre podría ser puesto en libertad, si no hubiera apelado al César.

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