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Todos mis amigos íntimos me abominan; aquellos a quienes amo se han vuelto contra mí.
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Mis huesos se pegan a mi piel y a mi carne; he escapado apenas con la piel de mis dientes.
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»¡Compadézcanse ustedes de mí! ¡Compadézcanse de mí, oh amigos míos! Porque la mano de Dios me ha tocado.
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¿Por qué me persiguen como lo hace Dios? ¿No se satisfacen con mi carne?
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