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Él arranca las montañas de su lugar, y ellas no saben que, en su furor, las trastorna.
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Él sacude la tierra en su lugar y estremece sus columnas.
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Él manda al sol, y este no brilla; y pone un sello a las estrellas.
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Por sí solo extiende los cielos y camina sobre las ondas del mar.
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