• Romanos 4:4

    Al que obra, no se le considera el salario como gracia sino como obligación.

  • Romanos 4:5

    Pero al que no obra sino que cree en aquel que justifica al impío, se considera su fe como justicia.

  • Romanos 4:6

    De igual manera, David también proclama la felicidad del hombre a quien Dios confiere justicia sin obras,

  • Romanos 4:7

    diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.

  • Romanos 4:8

    Bienaventurado el hombre a quien el Señor jamás le tomará en cuenta su pecado.

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