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Tú retienes los párpados de mis ojos; estoy turbado y no puedo hablar.
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Considero los días de antaño, los años antiguos.
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Recuerdo mi canto en la noche. Medito en mi corazón y mi espíritu investiga.
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¿Acaso nos desechará el Señor para siempre? ¿Ya no volverá a ser propicio?
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