• Santiago 1:21

    Por lo tanto, desechando toda suciedad y la maldad que sobreabunda, reciban con mansedumbre la palabra implantada la cual puede salvar su vida.

  • Santiago 1:22

    Pero sean hacedores de la palabra, y no solamente oidores engañándose a ustedes mismos.

  • Santiago 1:23

    Porque cuando alguno es oidor de la palabra y no hacedor de ella, este es semejante al hombre que mira su cara natural en un espejo.

  • Santiago 1:24

    Se mira a sí mismo y se marcha, y en seguida olvida cómo era.

Continúa después de la publicidad