• Santiago 1:23

    Porque cuando alguno es oidor de la palabra y no hacedor de ella, este es semejante al hombre que mira su cara natural en un espejo.

  • Santiago 1:24

    Se mira a sí mismo y se marcha, y en seguida olvida cómo era.

  • Santiago 1:25

    Pero el que presta atención a la perfecta ley de la libertad y persevera en ella sin ser oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

  • Santiago 1:26

    Si alguien parece ser religioso y no refrena su lengua sino que engaña a su corazón, la religión del tal es vana.

  • Santiago 1:27

    La religión pura e incontaminada delante de Dios y Padre es esta: cuidar a los huérfanos y a las viudas en su aflicción, y guardarse sin mancha del mundo.

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