¿Y me profanaréis en medio de mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, para matar a las almas que no deberían morir y para salvar a las almas que no deberían vivir, mediante vuestras mentiras a mi pueblo que escucha vuestras mentiras?

¿Me profanaréis en medio de mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan - expresando la ganancia mezquina por la cual comercian con almas inmortales. Ellos "profanaron" a Dios al hacer que Su nombre fuera el manto bajo el cual pronunciaron falsedades.

En medio de mi pueblo - una agravación de su pecado, que lo cometieron "en medio del pueblo" que Dios había elegido como peculiarmente Suyo, y entre quienes tenía su templo. Habría sido un pecado haberlo hecho incluso entre los gentiles, que no conocían a Dios, mucho más entre el pueblo de Dios ("No está bien ser parcial, porque así sea por un pedazo de pan el hombre se presta al mal").

Para matar a las almas que no deberían morir... - para predecir la muerte o la perdición de los piadosos a quienes yo salvaré. Así como se dice que los ministros verdaderos salvan y matan a sus oyentes, según el espíritu en el que estos reciben su mensaje (2 Corintios 2:15), los falsos ministros los imitan; pero prometen seguridad a aquellos que están en el camino ancho hacia la perdición y predicen la ruina a aquellos que están en el camino estrecho de Dios.

¿Mediante vuestras mentiras a mi pueblo que escucha vuestras mentiras? - que por lo tanto están siendo engañados voluntariamente, por lo que su culpa recae en ellos mismos.

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