Y si viniere en la segunda vigilia, o viniere en la tercera vigilia, y los hallare así, benditos sean esos siervos.

Y si viniere en la segunda vigilia, o viniere en la tercera vigilia, y los hallare así, benditos sean esos siervos. Encontrarlos listos para recibirlo a cualquier hora del día o de la noche, cuando uno menos podría esperarlo, es una bendición especial. Un siervo puede ser verdaderamente fiel, aunque lo tomen tan desprevenido que no tenga todo en el orden y la preparación para el regreso de su amo como cree que se le debe, y como podría y habría tenido si hubiera tenido noticia de él. el tiempo de su venida.

En este caso, no estaría dispuesto a abrirle "inmediatamente", sino que volaría a prepararse y dejaría que su amo llamara de nuevo antes de admitirlo, y aun así no con plena alegría. Un caso demasiado común este con los cristianos. Pero si el siervo se tiene a sí mismo y a todo bajo su cargo en tal estado que a cualquier hora cuando su amo llama, él puede abrirle "inmediatamente" y saludar su regreso, ¡qué siervo tan envidiable y "bendito" es ese!

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