Porque a todo el que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Porque a cualquiera que tiene (es decir, guarda; como algo que valora), se le dará, y tendrá más abundancia : será recompensado con un aumento de lo que tanto valora.

Pero a quien no tiene (a aquel que lo deja ir o no lo utiliza, como algo en lo que no valora) se le quitará aun lo que tiene - o como está en Lucas ( Lucas 8:18 ), "lo que él cree tener" [ ho ( G3588 ) dokei ( G1380 ) echein ( G2192 )], o 'piensa que tiene'. Este es un principio de inmensa importancia y, como otros dichos importantes, parece haber sido pronunciado por nuestro Señor en más de una ocasión y en diferentes conexiones. (Ver la nota en Mateo 25:9 .) Como gran principio ético, lo vemos en funcionamiento en todas partes, bajo la ley general del hábito; por virtud de la cual los principios morales se hacen más fuertes por el ejercicio, mientras que por la falta de uso, o el ejercicio de sus contrarios, se debilitan y al final expiran. El mismo principio reina en el mundo intelectual, e incluso en el animal, si no también en el vegetal, como lo demuestran suficientemente los hechos de la fisiología. Aquí, sin embargo, se considera como una ordenanza divina, como una retribución judicial en continua operación bajo la administración divina.

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