Juan 1:37

Los primeros discípulos Juan y Andrés.

I. Mire la pregunta de Cristo al mundo entero: ¿Qué buscáis? Tal como está, en la superficie y en su aplicación principal, es la pregunta más natural. Aventurándome a tomar las palabras en una aplicación algo más amplia, permítanme sugerir dos o tres direcciones en las que parecen apuntar. (1) La pregunta nos sugiere esto: la necesidad de tener una conciencia clara de cuál es nuestro objeto en la vida.

(2) Estas palabras son realmente una promesa velada e implícita. Cristo hace todas estas preguntas no para su información, sino para nuestro fortalecimiento. "¿Qué buscáis?" Es un cheque en blanco que Él pone en sus manos para que lo llenen. Es la llave de Su tesoro que ofrece a todos, con la certeza de que si la abrimos encontraremos todo lo que necesitamos.

II. Ahora bien, ¿cómo podemos considerar las segundas palabras que nuestro Señor pronuncia como su misericordiosa invitación al mundo? "Ven y mira". (1) Cristo siempre se alegra cuando la gente recurre a él. (2) La revelación del Maestro es también un llamado muy distinto al conocimiento de primera mano de Jesucristo. (3) En este "Ven y verás" hay un llamado distintivo al acto personal de fe.

III. Por último, tenemos en estas palabras una parábola de la experiencia bienaventurada que une el corazón de los hombres a Jesús para siempre. (1) La impresión de la propia personalidad de Cristo es la fuerza más poderosa para hacer discípulos. El carácter de Jesucristo es, después de todo, el centro y la evidencia permanente, y las credenciales más poderosas del cristianismo. (2) Una vez más, la experiencia de la gracia y la dulzura de este Salvador une a los hombres a Él como ninguna otra cosa lo hará.

La parte más profunda, dulce y preciosa de Su carácter y de Sus dones sólo puede conocerse con la condición de poseerlos a Él y a ellos, y sólo pueden poseerse con la condición de tener comunión con Él. No le digo a nadie: Intenta, confía, para estar seguro de que Jesucristo es digno de ser confiado; porque por su propia naturaleza la fe no puede ser un experimento o provisional.

A. Maclaren, El ministerio de un año, segunda serie, pág. 127.

Referencias: Juan 1:37 . Spurgeon, Sermons, vol. xii., núm. 702. Jn. 1: 37-39. Homiletic Quarterly, vol. i., pág. 411. Jn 1: 37-51. Spurgeon, Sermons, vol. x., núm. 570; WM Taylor, Peter the Apostle, pág. 21. Juan 1:38. G. Brooks, Outlines of Sermons, pág. 306. Juan 1:38 ; Juan 1:39 . HJ Wilmot-Buxton, Waterside Mission Sermons, No. 3: 1: 39. JB Heard, Christian World Pulpit, vol. xvii., pág. 12; Spurgeon, Sermons, vol. xi., núm. 633.

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