1-8 Unos cien años antes, en la predicación de Jonás, los ninivitas se arrepintieron y se salvaron, pero, poco después, empeoraron más que nunca. Nínive no conoce a ese Dios que lucha con ella, pero se le dice qué Dios es. Es bueno para todos mezclar la fe con lo que se dice aquí acerca de Él, que habla mucho terror a los malvados y consuelo a los creyentes. Que cada uno tome su parte de ella: que los pecadores la lean y tiemblen; y que los santos lo lean y triunfen. La ira del Señor se contrasta con su bondad para con su pueblo. Quizás son oscuros y poco considerados en el mundo, pero el Señor los conoce. El carácter bíblico de Jehová no concuerda con los puntos de vista de orgullosos razonadores. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo es lento para la ira y está listo para perdonar, pero de ninguna manera absolverá a los impíos; y hay tribulación y angustia por cada alma que hace el mal: ¿pero quién considera debidamente el poder de su ira?

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