Porque aunque soy libre de todos los hombres, me he hecho siervo de todos. Me humillé a todas las cosas, incluso a la necesidad y al hambre; Me acomodé a las debilidades de todos, de modo que, cuando vi a los Corintios lentos y tacaños en su apoyo a los Apóstoles, me negué a aceptar pago alguno de ellos, para poder ganar todo condescendiendo en su debilidad.

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Antiguo Testamento