Verso Juan 17:2. Como le diste poder... Como Mesías, Jesucristo recibió del Padre el dominio universal. Toda la carne, es decir, todo el género humano, le fue entregada para que, mediante un solo sacrificio de sí mismo, los reconciliara a todos con Dios; habiendo probado por su gracia la muerte por todos los hombres, Hebreos 2:9. Y esto fue de acuerdo con la promesa de la herencia universal hecha a Cristo, Salmo 2:8, que iba a estar compuesta por los paganos, y los confines de la tierra, todo el pueblo judío. De modo que lo obtuvo todo de Dios, para dar su vida en rescate por el conjunto. Véase 2 Corintios 5:14; Romanos 5:21; 1 Timoteo 2:4; 1 Timoteo 2:6.

Para que tenga vida eterna...  Como todos fueron entregados en su poder, y él derramó su sangre para redimir a todos, entonces el designio de Dios es que todos tengan vida eterna, porque todos son entregados con este propósito a Cristo y, para que este fin se cumpla, él se ha convertido en su sacrificio y expiación.

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