(21) Siervos, estén sujetos a [sus] amos con todo temor; no solo a los buenos y gentiles, sino también a los perversos.

(21) Va al deber de los sirvientes para con sus amos, que describe con estos límites, que los sirvientes se someten de buena gana y no por la fuerza, no solo a las cosas buenas y corteses, sino también a las cosas perversas y severas.

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