(2) Y cuando iban a decirlo a sus discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: Salve. Y ellos vinieron, lo sujetaron por los pies y lo adoraron.

(2) Cristo mismo aparece después de su resurrección y, al enviar a las mujeres a sus discípulos, demuestra que no las ha olvidado.

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