Significado. La fortaleza del creyente para el combate espiritual no es propia, sino que se halla en el Señor y en el poder de su fuerza; somos fuertes solo cuando reposamos en él.

Contexto. Pablo concluye su carta a los efesios con la exhortación a la guerra espiritual (6:10-20). Tras describir la vida cristiana en la iglesia, el matrimonio, la familia y el trabajo, recuerda que toda esa obediencia se libra en medio de un conflicto contra fuerzas invisibles. El versículo 10 es el llamado introductorio: antes de describir la armadura, Pablo señala la fuente del vigor necesario.

Explicación. La frase «fortaleceos en el Señor» usa un verbo en voz pasiva («endynamoústhe»), que puede traducirse «sed fortalecidos», indicando que la fortaleza nos es dada, no producida por nosotros. La triple expresión «en el Señor, y en el poder de su fuerza» acumula términos para subrayar que el recurso del creyente está enteramente fuera de sí mismo, en Dios. Desde la perspectiva reformada, este versículo aplica al combate espiritual la verdad central de toda la carta: todo procede de la gracia. El cristiano no enfrenta al enemigo con su propia voluntad ni con técnicas, sino unido a Cristo, el Vencedor que ya despojó a los principados (Colosenses 2:15). La perseverancia en la batalla es a la vez don de Dios y responsabilidad del creyente, pues Dios obra su fuerza en nosotros mientras nos exhorta a estar firmes.

Referencias relacionadas. Filipenses 4:13 declara que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. 2 Corintios 12:9-10 enseña que el poder de Dios se perfecciona en la debilidad. Isaías 40:31 promete nuevas fuerzas a los que esperan en Jehová. Zacarías 4:6 dice que no es con fuerza ni poder humano, sino con el Espíritu.

Aplicación práctica. Frente a la tentación, la oposición y el desánimo, el creyente no debe confiar en su determinación, que pronto se agota. Debe acudir al Señor en dependencia, buscando en él la fortaleza. Reconocer la propia debilidad no es derrota, sino el punto de partida para experimentar el poder de Dios.

Para reflexionar. ¿Enfrentas las batallas espirituales apoyado en tu propia voluntad, o buscas tu fortaleza en el Señor y en el poder de su fuerza?

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