Significado. El creyente es hechura de Dios, recreado en Cristo para buenas obras que el Señor preparó de antemano; la salvación es enteramente de gracia, y las obras son su fruto, no su causa.

Contexto. Pablo escribe a los efesios exponiendo las riquezas de la gracia. En 2:1-9 describe el paso de muerte espiritual a vida por pura gracia, culminando en la célebre afirmación de que somos salvos por gracia mediante la fe, no por obras, para que nadie se gloríe. El versículo 10 es el complemento indispensable: aunque no somos salvos por obras, sí somos salvos para obras. Así Pablo guarda el evangelio tanto del legalismo como del libertinaje.

Explicación. «Somos hechura suya» traduce «poíema», término que evoca una obra de arte, algo creado con propósito. «Creados en Cristo Jesús» usa el verbo de la creación, indicando que la regeneración es un acto creador de Dios, no una colaboración humana. Desde la perspectiva reformada, este versículo es una de las cumbres del monergismo: el hombre, muerto en delitos, no puede contribuir a su propia salvación; Dios lo recrea soberanamente. Las buenas obras fueron «preparadas de antemano» («proetoímasen»), enraizando incluso la vida santa del creyente en el decreto eterno. El orden es inviolable: primero la nueva criatura, luego las obras; primero la gracia, luego el fruto. La Confesión de Westminster enseña que las buenas obras, hechas en obediencia a Dios, son fruto de la fe verdadera, no fundamento de la justificación.

Referencias relacionadas. Efesios 2:8-9 establece la salvación por gracia mediante la fe. 2 Corintios 5:17 declara que el que está en Cristo es nueva criatura. Tito 2:14 dice que Cristo nos redimió para un pueblo celoso de buenas obras. Filipenses 2:13 enseña que Dios obra en nosotros el querer y el hacer.

Aplicación práctica. Este versículo libera de dos errores. Contra el legalismo, recuerda que no nos ganamos el favor de Dios con obras. Contra la pasividad, recuerda que fuimos creados precisamente para servir y obedecer. El creyente vive las buenas obras con gozo, sabiendo que ya estaban preparadas para él en el plan amoroso de Dios.

Para reflexionar. ¿Vives tus buenas obras como expresión agradecida de la nueva vida que Dios creó en ti, o todavía las usas para intentar asegurar su favor?

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