Significado. El Dios soberano desciende para socorrer a los suyos, montado sobre la creación misma; el Rey de los cielos no es indiferente, sino que «cabalga» con poder para salvar a su siervo afligido.

Contexto. El Salmo 18 es un cántico de acción de gracias compuesto por David, según el encabezado, el día en que el Señor lo libró de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl. Es un salmo real, casi idéntico a 2 Samuel 22, en el que el rey ungido recuerda cómo Dios lo rescató cuando los lazos de la muerte lo rodearon. Los destinatarios originales eran el pueblo del pacto, llamados a confiar en el Dios que defiende a su ungido.

Explicación. El versículo declara: «Cabalgó sobre un querubín, y voló; voló sobre las alas del viento». La imagen es teofánica: Dios se manifiesta con majestad terrible. El querubín evoca el trono divino sobre el arca y los seres que rodean su gloria; las «alas del viento» subrayan la velocidad y libertad soberana con que el Señor actúa. Desde una lectura reformada, esto exalta la trascendencia y la omnipotencia de Dios, que gobierna las fuerzas de la naturaleza como instrumentos de su voluntad. No es una deidad pagana del clima, sino el Señor del pacto que, en su soberanía absoluta, inclina los cielos y desciende para cumplir su propósito redentor a favor de los elegidos.

Referencias relacionadas. Comparar con Salmos 104:3, donde Dios «anda sobre las alas del viento»; con la visión de los querubines en Ezequiel 1:4-28; y con la nube del Hijo del Hombre en Daniel 7:13. El descenso glorioso de Dios anticipa al Cristo que vino del cielo (Juan 3:13) y que volverá en las nubes con poder (Mateo 24:30; Hechos 1:11).

Aplicación práctica. Cuando el creyente se siente cercado por la prueba, este versículo asegura que el Dios soberano no permanece distante. Aquel que reina sobre querubines y vientos se mueve a tiempo para librar a los suyos. Descansa, pues, no en tus fuerzas, sino en el Rey que cabalga sobre la creación y que ha prometido sostener a quienes confían en su gracia.

Para reflexionar. ¿Confías verdaderamente en que el Dios que gobierna los cielos y el viento está obrando con poder y bondad incluso en medio de tu mayor angustia?

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