• Job 3:3

    — Perezca el día en que nací y la noche en que se dijo: “¡Un varón ha sido concebido!”.

  • Job 3:4

    Sea aquel día tinieblas. Dios no pregunte por él desde arriba ni resplandezca la claridad sobre él.

  • Job 3:5

    Reclámenlo para sí las tinieblas y la densa oscuridad; repose sobre él una nube, y cáusele terror el oscurecimiento del día.

  • Job 3:6

    Apodérese de aquella noche la oscuridad. No sea contada junto con los días del año ni aparezca en el cómputo de los meses.

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