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Si él se propusiera en su corazón y retirara su espíritu y su aliento,
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toda carne perecería juntamente y el hombre volvería al polvo.
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»Si has entendido, oye esto; escucha la voz de mis palabras:
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¿Acaso gobernará el que aborrece el derecho? ¿Condenarás al Justo y Poderoso?
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Él es el que dice al rey: “¡Perverso!”, o a los nobles: “¡Impíos!”.
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