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Aunque me bañe con jabón y limpie mis manos con lejía,
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aun así me hundirás en el hoyo, y me abominarán mis vestiduras.
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»Porque él no es hombre como yo para que le responda y para que juntos vengamos a juicio.
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No hay entre nosotros un árbitro que ponga su mano sobre ambos.
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