• Marco 7:14

    Llamando a sí otra vez a toda la multitud, les decía: — ¡Óiganme todos y entiendan!

  • Marco 7:15

    No hay nada fuera del hombre que, por entrar en él, lo pueda contaminar. Pero lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre.

  • Marco 7:16

    [7]

  • Marco 7:17

    Cuando entró en casa, aparte de la multitud, sus discípulos le preguntaron acerca de la parábola.

  • Marco 7:18

    Y les dijo: — ¿Así que también ustedes carecen de entendimiento? ¿No comprenden que nada de lo que entra en el hombre desde fuera lo puede contaminar?

  • Marco 7:19

    Porque no entra en su corazón sino en su estómago, y sale a la letrina. Así declaró limpias todas las comidas.

  • Marco 7:20

    Y decía: — Lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.

  • Marco 7:21

    Porque desde adentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, las inmoralidades sexuales, los robos, los homicidios,

  • Marco 7:22

    los adulterios, las avaricias, las maldades, el engaño, la sensualidad, la envidia, la blasfemia, la insolencia y la insensatez.

  • Marco 7:23

    Todas estas maldades salen de adentro y contaminan al hombre.

  • Marco 7:24

    Y levantándose, partió de allí para los territorios de Tiro y de Sidón. Y entró en una casa y no quería que nadie lo supiera pero no pudo esconderse.

  • Marco 7:25

    Más bien, en seguida oyó de él una mujer cuya hija tenía un espíritu inmundo, y vino y cayó a sus pies.

  • Marco 7:26

    La mujer era griega, de nacionalidad sirofenicia, y le rogaba que echara el demonio fuera de su hija.

  • Marco 7:27

    Pero Jesús le dijo: — Deja primero que se sacien los hijos, porque no es bueno tomar el pan de los hijos y echarlo a los perritos.

  • Marco 7:28

    Ella respondió y le dijo: — Sí, Señor; también los perritos debajo de la mesa comen de las migajas de los hijos.

  • Marco 7:29

    Entonces él le dijo: — Por causa de lo que has dicho, ve; el demonio ha salido de tu hija.

  • Marco 7:30

    Y cuando ella se fue a su casa, halló a su hija acostada en la cama y que el demonio había salido.

  • Marco 7:31

    Al salir de nuevo de los territorios de Tiro, fue por Sidón al mar de Galilea, atravesando el territorio de Decápolis.

  • Marco 7:32

    Entonces le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.

  • Marco 7:33

    Y tomándolo aparte de la multitud, metió los dedos en sus orejas, escupió y tocó su lengua.

  • Marco 7:34

    Luego, mirando al cielo, suspiró y le dijo: — ¡Efata! (esto es: Sé abierto).

  • Marco 7:35

    Y de inmediato fueron abiertos sus oídos y desatada la ligadura de su lengua, y hablaba bien.

  • Marco 7:36

    Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más lo proclamaban.

  • Marco 7:37

    Se maravillaban sin medida, diciendo: — ¡Todo lo ha hecho bien! Aun a los sordos hace oír, y a los mudos hablar.

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