Y todo el pueblo que estaba a la puerta, y los ancianos, dijeron: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y como a Lea, las cuales dos edificaron la casa de Israel; y haz tú bien en Efrata, y sé célebre en Belén.

Todo el pueblo... y los ancianos, dijeron: Testigos somos. Una multitud, sin duda, por curiosidad o interés, se hizo presente en la ocasión. No hubo firma de escrituras; sin embargo, se hizo la transferencia, y se dio completa seguridad, por la manera pública en que se llevó a cabo y concluyó todo el asunto.

El Señor haga a la mujer... como a Raquel y a Lea. Esta era la bendición nupcial habitual.

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