San Lucas, que fue el autor de esta historia, alude, en este versículo, a su evangelio, al que llama su primer discurso. En eso nos informa, no solo de las acciones, sino también de las doctrinas de nuestro Salvador. Estas palabras, hacer y enseñar, son el resumen de todo el evangelio: aquí nos da los Hechos de los Apóstoles, es decir, una historia de sus viajes y predicación. Al comienzo de esta obra, habla de todos los apóstoles y de lo que hicieron antes de su dispersión.

Tan pronto como menciona a San Pablo, no se da cuenta de nadie más, sino que se concentra por completo en la narrativa de sus acciones. Dirige su libro a Teófilo, que significa amigo de Dios, o alguien que ama a Dios, como si tuviera la intención de dedicarlo a todos los fieles que creyeron y amaron a Dios. Pero es más probable que se tratara de la misma persona distinta, bien conocida por San Lucas e ilustre por su nacimiento, porque le dio el título del griego: kratiste, el más excelente. [Lucas i. 3.] (Calmet)

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