Que el justo me hiera, aun con severas reprensiones, será una bondad, es decir, la corrección debe hacerse con el grado apropiado de gentileza; y que me reprenda, será un aceite excelente, que no me romperá la cabeza, su cabeza no lo rechazará, es decir, lejos de resentirse por la reprimenda de un hermano cristiano, todo creyente preferirá recibirlo como una ayuda en su curso de santificación; porque, sin embargo, mi oración también estará en sus calamidades, es decir, el creyente se enfrenta a la malicia de los enemigos con oración, sus prácticas vergonzosas con intercesiones al Señor.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad