Porque Jesús mismo testificó que un profeta no tiene honor en su propio país.

Ver. 44. Jesús mismo testificó ] Había testificado cuando fue expulsado en Nazaret; por tanto, ya no vino allí. Un ministro que no puede hacer ningún bien una vez en el lugar donde vive, está obligado a irse, aunque la culpa no sea de él, sino del pueblo, dice un intérprete aquí; de lo contrario (si por respeto a sí mismo permanece allí) es de temer que pierda sus dones y caiga en errores y herejías, o resulte ser un médico aburrido y seco. Metuendum est ne donum quod acceperis, omittas vel degeneres in errores, vel haereses, vel si retineas puritatem doctrinae, evadas tamen frigidus et aridus doctor. (Rolloc en loc. )

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