1-8  Todos los verdaderos cristianos son hermanos entre sí. La fidelidad atraviesa todos los caracteres y relaciones de la vida cristiana. La fe, la esperanza y el amor son las tres gracias principales de la vida cristiana, y materia propia de la oración y la acción de gracias. Cuanto más fijemos nuestras esperanzas en la recompensa del otro mundo, más libres seremos para hacer el bien con nuestro tesoro terrenal. El Evangelio es la palabra de la verdad, la cual es la que se utiliza en la vida de los creyentes. El evangelio es la palabra de la verdad, y podemos aventurar nuestras almas en ella. Y todos los que oyen la palabra del Evangelio, deben producir el fruto del Evangelio, obedecerlo y formar sus principios y vidas de acuerdo con él. El amor mundano surge, ya sea de los puntos de vista de interés o de la semejanza en los modales; el amor carnal, del apetito por el placer. A ellos se adhiere siempre algo corrupto, egoísta y vil. Pero el amor cristiano surge del Espíritu Santo, y está lleno de santidad.

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