mi locura ; al relatar lo que había hecho y sufrido por la causa de Cristo; que, en circunstancias ordinarias, podría haber sido considerado como una tontería.

Y de hecho tengan paciencia conmigo ; mejor, como el margen, "y en verdad me soportáis". Tanto como decir, reconozco su indulgencia hasta ahora, y pido más en la presente ocasión. Un cristiano juicioso y modesto no hablará de sí mismo y de sus trabajos a menos que el bien público lo exija evidentemente; y entonces lo hará, no para exaltarse a sí mismo, sino para magnificar la gracia de Dios.

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