Cuando yo era un niño. - La niñez natural y la virilidad de esta vida son análogas a la niñez espiritual de esta vida y la virilidad espiritual de la vida venidera.

Lo entendí de niño, pensé de niño. - La primera palabra expresa mera simple aprehensión, la segunda palabra implica un esfuerzo intelectual activo. Se ha sugerido que las tres palabras que se utilizan aquí se refieren respectivamente a los dones mencionados anteriormente. “Hablé” corresponde a las “lenguas”, “entendí” a la “profecía” y “razoné” al “conocimiento”.

Sin pretender tal correspondencia tan definida de estas tres expresiones, el Apóstol probablemente hizo naturalmente que los puntos de analogía se correspondieran en número con lo que pretendían ilustrar.

Pero cuando me convertí en hombre. - Mejor, pero ahora que me he convertido en hombre he abandonado los caminos de un niño. El punto que se destaca es su estado actual como hombre y no, como podría parecer que implica la versión inglesa, algún punto fijo de transición en su historia pasada. El contraste que busca dejar claro es entre dos estados de vida.

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