(5) Somos de Dios: el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos escucha. En esto conocemos el (e) espíritu de verdad y el espíritu de error.

(5) Les testifica que su doctrina y la doctrina de sus compañeros es la palabra segura de Dios, que por necesidad hemos de poner con valentía en contra de todas las bocas del mundo entero, y así discernir la verdad de la falsedad.

(e) Los verdaderos profetas, contra los cuales están los falsos profetas, es decir, los que yerran y llevan a otros al error.

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