Pero si padecéis por causa de la justicia, felices sois: (15) y no temáis su (k) terror, ni os turbéis;

(15) Un consejo muy cierto en las aflicciones, aunque nunca sean tan terribles, tener una mente firme y permanecer firme. Pero, ¿cómo lo lograremos? Si santificamos a Dios en nuestras mentes y corazones, es decir, si descansamos en Él como en el Todopoderoso que ama a la humanidad, eso es verdaderamente bueno y verdadero.

(k) No desmayes como ellos.

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