(12) Porque él es nuestra paz, que hizo a los dos uno, y derribó la pared intermedia de separación [entre nosotros];

(12) Así como por las ceremonias y el culto señalados por la ley, los judíos fueron separados de los gentiles, así ahora Cristo, habiendo derribado el tabique, los une a ambos, tanto en sí mismo como entre ellos y con Dios. De lo cual se sigue que quien establece permanentemente las ceremonias de la Ley, invalida y sin efecto la gracia de Cristo.

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