(14) Y nuevamente, pondré mi (t) confianza en él. Y además, (u) He aquí yo y los hijos que Dios me ha dado.

(14) Lo mismo aplica al poder real de Cristo, al librar a los suyos del poder del diablo y de la muerte.

(t) Me encomendaré a él y a su defensa.

(u) Este Isaías habla de sí mismo y de sus discípulos, pero con esto significa a todos los ministros, como también sus discípulos significan a toda la Iglesia. Por tanto, viendo que Cristo es la cabeza de los profetas y ministros, estas palabras son más justamente confirmadas por él que por Isaías.

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