Significado. La fe no brota del vacío ni de la introspección, sino del oír la palabra de Cristo predicada; Dios ha unido la salvación al anuncio fiel de su evangelio.

Contexto. En Romanos 10 Pablo explica por qué muchos en Israel no alcanzaron la justicia: tropezaron en Cristo y procuraron establecer su propia justicia. Tras citar a Joel e Isaías, traza una cadena de preguntas (vv. 14-15) que muestran la necesidad de predicadores enviados. El versículo 17 es la conclusión sintética de ese argumento: el medio ordinario por el cual Dios engendra la fe es la proclamación de su palabra.

Explicación. La frase griega «ek akoés», «por el oír», y «día rhématos Christoú», «por la palabra de Cristo», señalan tanto el instrumento (la predicación oída) como el contenido (el mensaje acerca de Cristo y procedente de él). Desde la perspectiva reformada, este versículo es fundamento de la doctrina de los medios de gracia: aunque la regeneración es obra soberana y monergista del Espíritu, Dios ha decretado obrarla normalmente mediante la palabra anunciada. La fe no es un salto ciego ni una emoción autogenerada, sino la respuesta que el Espíritu produce cuando abre el oído del corazón al evangelio. La Confesión de Westminster afirma que Dios eficazmente llama a los elegidos por su palabra y Espíritu. Así, predicación y elección no compiten: el decreto eterno se cumple a través de medios ordenados.

Referencias relacionadas. Romanos 1:16 declara que el evangelio es poder de Dios para salvación. 1 Corintios 1:21 dice que agradó a Dios salvar por la locura de la predicación. 1 Pedro 1:23-25 enseña que somos renacidos por la palabra viva y permanente. Hechos 16:14 muestra al Señor abriendo el corazón de Lidia mientras oía.

Aplicación práctica. Este texto exalta el valor de la predicación fiel y la lectura de las Escrituras. Si anhelamos crecer en fe, debemos exponernos constantemente a la palabra: en la predicación, en el estudio, en la meditación. Y motiva la misión: como Dios salva por el oír, debemos llevar el mensaje a quienes aún no lo han escuchado.

Para reflexionar. ¿Estás alimentando tu fe con la palabra de Cristo predicada y leída, o esperas que la confianza crezca al margen de los medios que Dios ha ordenado?

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