• Isaías 38:5

    — Ve y di a Ezequías: “Así ha dicho el SEÑOR, Dios de tu padre David: ‘He oído tu oración y he visto tus lágrimas. He aquí que yo añadiré quince años a tus días,

  • Isaías 38:6

    y libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria. Defenderé esta ciudad por amor a mí mismo y por amor a mi siervo David.

  • Isaías 38:7

    Y esto te servirá de señal de parte del SEÑOR, de que hará esto que ha dicho:

  • Isaías 38:8

    He aquí que yo haré retroceder diez gradas la sombra que ha descendido hacia atrás a causa del sol, en la gradería de Acaz’ ”. Y el sol regresó atrás diez gradas sobre las gradas por las cuales había descendido.

  • Isaías 38:9

    Escrito de Ezequías, rey de Judá, después que enfermó y fue sanado de su enfermedad:

  • Isaías 38:10

    Yo dije: “En medio de mis días pasaré por las puertas del Seol; privado soy del resto de mis años”.

  • Isaías 38:11

    Dije: “Ya no veré al SEÑOR en la tierra de los vivientes. Ya no contemplaré a ningún hombre entre los habitantes del mundo.

  • Isaías 38:12

    Mi morada es removida y quitada de mí, cual una tienda de pastor. Como hace el tejedor, he enrollado mi vida; él corta la hebra de mi tejido. Desde el día hasta la noche me doblegas por completo.

  • Isaías 38:13

    Mi clamor dura hasta el amanecer; como un león, él tritura todos mis huesos. Desde el día hasta la noche me doblegas por completo.

  • Isaías 38:14

    Chillo como la golondrina y la grulla; gimo como la paloma. Mis ojos lloran hacia lo alto: Oh Señor, estoy oprimido; intervén en mi favor”.

  • Isaías 38:15

    ¿Qué, pues, diré? Porque él me ha hablado y él mismo lo ha hecho. En la amargura de mi alma, andaré con inquietud todos mis años.

  • Isaías 38:16

    Oh Señor, para tales cosas se vive; y en todas ellas está la vida de mi espíritu. ¡Oh, fortaléceme y hazme vivir!

  • Isaías 38:17

    He aquí, fue por mi bien que tuve gran amargura, pero tú libraste mi vida del hoyo de la destrucción, pues has echado tras tus espaldas todos mis pecados.

  • Isaías 38:18

    Porque el Seol no te agradecerá ni la muerte te alabará ampoco los que descienden a la fosa esperarán en tu fidelidad.

  • Isaías 38:19

    ¡El que vive, el que vive es el que te agradece, como yo lo hago ahora l padre da a conocer a los hijos tu fidelidad.

  • Isaías 38:20

    El SEÑOR ha prometido salvarme. Por tanto, tocaremos nuestras melodías en la casa del SEÑOR todos los días de nuestra vida.

  • Isaías 38:21

    Pues Isaías había dicho: “Tomen una masa de higos, y extiéndanla sobre la llaga, y sanará”.

  • Isaías 38:22

    Y Ezequías había dicho: “¿Qué señal tendré de que he de subir a la casa del SEÑOR?”.

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