En todo este discurso se instituye una comparación entre la hostia cristiana y la oblación, sus efectos, condiciones y propiedades, con los altares, hostias, sacrificios e inmolaciones de judíos y gentiles; lo cual el apóstol no podría haber hecho si no hubiera habido un sacrificio apropiado en el culto cristiano. Los santos Padres enseñan lo mismo con los antiguos Concilios. Esto en el concilio de Niza: El cordero de Dios puesto sobre el altar.

Conc. Efesios., El incruento servicio del sacrificio. En San Cirilo de Alejandría, en Conc. Efesios, Anath. 11. El santo sacrificio vivificante; el anfitrión y la víctima sin sangre. Tertuliano, de coron. milit., El sacrificio propiciatorio tanto por los vivos como por los muertos. Este Melquisedec lo prefiguró de la manera más singular en su oblación mística de pan y vino; esto también, según la profecía de Malaquías, continuará desde la salida hasta la puesta del sol, un sustituto perpetuo de todos los sacrificios judíos; y esto, en términos sencillos, se llama Misa, por St.

Agustín, Serm. ccli. 91 .; Conc. Cartha. ii. Cap. 3. 4. cap. 84. Milevit. 12 .; San Leo, ep. 81. 88. cap. 2 .; San Gregorio, lib. ii. ep. 9. 92. & c. &C. Vea el capítulo siguiente ver. 24.

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