No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.

No podéis... - realmente, aunque podéis exteriormente.

Copa de los demonios - en contraste con la copa del Señor. En las fiestas de los ídolos, primero se hacían libaciones de la copa al ídolo, luego bebían los invitados; así tuvieron comunión con el ídolo. El pan y la copa servían para iniciarse en los misterios de Mitra (Justino Mártir).

La mesa del Señor. La cena del Señor es un banquete en una mesa, no un sacrificio en un altar. Nuestro único altar es la Cruz, nuestro único sacrificio el de Cristo de una vez por todas. La cena del Señor está análogamente en la misma relación con el sacrificio de Cristo que las fiestas sacrificiales de los judíos tenían con sus sacrificios (cf., "altar... mesa del Señor"), y el ídolo pagano le da un banquete a los suyos.

Los sacrificios paganos eran para ídolos nulos, detrás de los cuales acechaba Satanás. El sacrificio de los judíos fue una sombra de la sustancia por venir. Nuestro único sacrificio de Cristo es la única realidad sustancial. El participante de la fiesta del sacrificio de los judíos participaba más bien "del altar", que de DIOS; el pagano festejador de ídolos tenía compañerismo con los demonios; el comulgante en la cena del Señor tiene en sí una representación simbólica y una comunión real en el cuerpo de Cristo una vez sacrificado, y ahora exaltado como la Cabeza de la humanidad redimida.

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