Esta luz del mundo, ciudad sobre una montaña y vela sobre un candelero, significan la Iglesia Católica, construida sobre Cristo, la montaña, que debe ser visible y no puede ser oculta o desconocida. (San Agustín, cont. Fulg.) Por lo tanto, siendo la Iglesia una vela no bajo un celemín, sino que brilla para todos en la casa, es decir, en el mundo, ¿qué diré más, dice San Agustín, que todos son ciegos, ¿Quién cerró los ojos ante la vela que está puesta sobre el candelero? (Tracto ii. En el ep. Jo.)

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