No como si la palabra de Dios hubiera fallado en sus promesas hechas a Abraham y los patriarcas. Los judíos pretendían que las promesas se les habían hecho solo a ellos y a los de su raza, y que los gentiles no debían participar de ellas. San Pablo les muestra su error, diciéndoles quiénes deben ser estimados como los verdaderos hijos de Abraham y de los patriarcas, según las promesas que Dios hizo, y quiénes no.

(Witham) --- No todos son israelitas, etc. No todos, que son la simiente carnal de Israel, son verdaderos israelitas en la cuenta de Dios: quienes, como por su gracia gratuita, prefirió hasta ahora a Isaac antes que a Ismael, y a Jacob antes que a Esaú, así pudo, e hizo por la misma gracia gratuita, la elección. y misericordia, levanta por fe hijos espirituales a Abraham e Israel, de entre los gentiles, y prefiérelos antes que a los judíos carnales.

(Challoner) --- Ni todos los que son de la simiente de Abraham, sus verdaderos hijos espirituales, a quienes se hicieron estas promesas; ni todos los que son descendientes de Isaac son hijos de estas promesas ni son todas verdaderas. Los israelitas, a quienes se prometieron estas bendiciones, aunque son descendientes de Israel; pero sólo los que son hijos de los patriarcas por la fe en Jesús, el Mesías, en quien Dios prometió que bendeciría a todas las naciones. (Witham)

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