19-24 El evangelio era un misterio hasta que se dio a conocer por revelación divina; y es obra de los ministros de Cristo declararlo. Los mejores y más eminentes ministros necesitan las oraciones de los creyentes. Se debe orar particularmente por aquellos que están expuestos a grandes dificultades y peligros en su trabajo. La paz sea con los hermanos, y el amor con la fe. Por paz, entiéndase toda clase de paz; paz con Dios, paz de conciencia, paz entre ellos. Y la gracia del Espíritu, que produce la fe y el amor, y toda gracia. Estas las desea para aquellos en los que ya han comenzado. Y toda gracia y bendición viene a los santos de Dios, por medio de Jesucristo nuestro Señor. La gracia, es decir, el favor de Dios; y todo el bien, espiritual y temporal, que proviene de él, está y estará con todos los que así aman a nuestro Señor Jesucristo con sinceridad, y sólo con ellos.

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