1-9 Ved aquí la desdicha de los grandes hombres, y una gran desdicha es que sus servicios sean alabados sin medida, y que nunca se les diga fielmente sus faltas; por esto son endurecidos y alentados en el mal, como Félix. Los profetas de Dios fueron acusados de ser perturbadores de la tierra, y nuestro Señor Jesucristo, de haber pervertido a la nación; los mismos cargos fueron presentados contra Pablo. Las pasiones egoístas y malvadas de los hombres los impulsan, y las gracias y el poder de la palabra, demasiado a menudo han sido utilizados para engañar y perjudicar a los hombres contra la verdad. ¡Cuán diferentes aparecerán los caracteres de Pablo y Félix en el día del juicio, de lo que son representados en el discurso de Tértulo! Que los cristianos no valoren los aplausos, ni se preocupen por las injurias de los hombres impíos, que representan a los más viles del género humano casi como dioses, y a los excelentes de la tierra como pestes y promotores de la sedición.

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