1-4 Todos son siervos de Dios que no son esclavos del pecado y de Satanás. Toda la verdad del evangelio es conforme a la piedad, enseñando el temor de Dios. La intención del evangelio es elevar la esperanza así como la fe; quitar la mente y el corazón del mundo, y elevarlos al cielo y a las cosas de arriba. Cuán excelente es, pues, el Evangelio, que fue objeto de la promesa divina desde tan temprano, y qué agradecimiento se nos debe por nuestros privilegios. La fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios; y quien es designado y llamado, debe predicar la palabra. La gracia es el favor gratuito de Dios, y la aceptación con él. La misericordia, los frutos del favor, en el perdón del pecado, y la liberación de todas las miserias, tanto aquí como en el futuro. Y la paz es el efecto y el fruto de la misericordia. La paz con Dios por medio de Cristo, que es nuestra paz, y con las criaturas y con nosotros mismos. La gracia es la fuente de todas las bendiciones. De ella brotan la misericordia, la paz y todo el bien.

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