Todas las cosas, que te sean lícitas. Me son lícitas, pero no todas las cosas son siempre oportunas. Especialmente cuando algo pueda ofender a mi hermano débil; o cuando esclavizaría mi propia alma. Porque aunque todas las cosas me son lícitas, no me dejaré dominar por ninguna, de modo que me inquiete cuando me abstenga de ello; porque, si es así, entonces estoy bajo su poder.

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