εἴτε οὖν. La gloria de Dios, ese ha de ser el fin de todas vuestras acciones. En sí mismos, comer y beber son cosas indiferentes, pero hay circunstancias en las que pueden ser asuntos de la mayor importancia. En nuestros días, por ejemplo, la cuestión de usar o abstenerse de bebidas embriagantes debe tratarse con los mismos principios que San Pablo ha establecido en este capítulo. Tal cuestión debe abordarse y decidirse por un solo motivo, a saber, si usándolos o absteniéndonos de ellos promoveremos mejor la gloria de Dios.

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Antiguo Testamento