25. Por la necedad de Dios Mientras el Señor trata con nosotros de tal manera que parece actuar tontamente, porque no muestra su sabiduría, lo que parece La necedad supera en sabiduría todo el ingenio de los hombres. Además, aunque Dios parece actuar con debilidad, como consecuencia de ocultar su poder, esa debilidad, como se considera, es más fuerte que cualquier poder de los hombres. Sin embargo, siempre debemos tener en cuenta que existe una concesión, como lo noté hace poco. Porque nadie puede percibir que, en estricta propiedad, ni la necedad ni la debilidad pueden atribuirse a Dios, pero fue necesario, con expresiones irónicas, vencer la loca presunción de la carne, que no tiene escrúpulos para robar a Dios de todo su gloria

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