¡Bendito sea Dios a quien hemos llegado a conocer como el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo! Porque Él nos ha concedido la manifestación culminante de Su gran misericordia. Él resucitó a Jesucristo de entre los muertos y, por lo tanto, a nosotros a una vida nueva. Así que podéis esperar y en parte disfrutar de la herencia que fue prefigurada por la Tierra Prometida. Este tesoro celestial Dios lo ha guardado para aquellos a quienes Él protege con Su poder. Entonces tu fe responde, Él te está guardando para la salvación que será revelada al final.

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Antiguo Testamento